lunes, 21 de noviembre de 2011

Puerto de Rabat

El ya no creía en milagros. De hecho, había sido testigo de muchos, pero siempre le encontraba una explicación más digna de un hereje, que de un soñador como lo que realmente era. Y sin embargo esperaba uno desde hacía años, o aunque más no sea, una tenue sombra de intervención divina. Muy dentro suyo, él quería creer, aunque toda su lógica empírica y su egoísmo científico lo llevaran a combatir aquella inmortal frase “lo esencial es invisible a los ojos”.


Ahora, parado en el puerto de Rabat, tenía la mirada perdida en el mar azul. Los ojos habían visto lo esencial, y buscaban ahora restablecer un horizonte real ante semejante cimbronazo.


Había tenido un milagro en las manos, entre los brazos, en los labios. Sus ojos habían sido testigos del milagro. Y sucedió todo tan rápido que ni siquiera había tenido tiempo de asimilar el golpe. Había sucedido al fin, dando muerte a una densa espera de años y meses y días y horas.


Y con los ojos perdidos en el mar, buscaba una explicación racional que lo dejara conforme. Y no la había. No la encontraba tampoco, en caso de que la hubiera.


Ella había atravesado el inmenso océano, solo para refutar escepticismo. ¡Y vaya si lo había logrado! Trabajaba hacía unos años en una empresa de transporte comercial marítimo. Nadie entendió porque no hacia aquella travesía en un vuelo directo, en los asientos de primera clase que tenía la empresa reservados para aquellas cuestiones. Utilizó la excusa de aprovechar el barco para reducir costos, aunque nadie entendió tampoco la lógica de ahorrar algunos dólares a cambio de los días en altamar que demoraba la línea Marroquí en cruzar el charco. Para ella, era la excusa perfecta.


Lentamente nuestro escéptico reunió los fragmentos de lo que había sido hasta hacia unas horas, los guardó en su cabeza, y con las manos en los bolsillos salió en dirección al Lot 1, el estacionamiento, donde había dejado aquella eterna motocicleta, la que lo había acompañado en los atardeceres durante sus viajes por el Sahara.


- En realidad… - empezó a pensar, pero quedó en silencio.


En realidad no había nada que pudiera pensar en forma ordenada. Los recuerdos se le agolpaban tras los ojos. Las esperas vanas frente al fuego, las heladas noches en soledad, la lucha diaria por la supervivencia. El Sahara lo había ganado para sí, con esa particularidad que tiene el gigante africano, de convertido a uno en un Saharaui mas.


Cuando llegó la carta al campamento fue una revolución. Todos querían saber de qué se trataba. Una horda de chicos y jóvenes la llevaban en alto, corriendo, peleándose por ser quien la entregara en mano. Los adultos miraban aquel espectáculo completamente extrañados. Una carta. ¡Una carta! ¿Quién podría fuera del Sahara querer contactar a alguien de adentro?


Los ancianos se rascaban las barbas recordando la época de ocupación franco española, donde las cartas eran tan comunes que prácticamente no revestían mayor importancia, excepto claro, cuando la misiva era dirigida a algún alto mando del ejército. A diario los soldados recibían fotos y notas, pero los oficiales no. Ellos recibían papeles impecablemente blancos, escritos por la misma mano que escribía los libros, haciendo las letras todas iguales, todas perfectas, sin manchas de tinta. Los ancianos recordaban que esas cartas traían siempre cambios, y nunca eran buenos, excepto aquella vez que luego de leerla, un general Español dio la orden a sus oficiales de preparar las tareas de retirada. Aquella carta había traído el milagro palpable de que las tropas reales y las francesas comenzaran las tareas para retirarse definitivamente.


Los ancianos recordaban haber sido entonces aquellos chicos, peleándose por las cartas allá por el 56, para entregarlas en mano a cambio de aquellos dulces caramelos que los franceses les daban en agradecimiento.

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Incrédulo, la giró varias veces para leer el remitente. Cuando la abrió, aquella turba silenciosa de chicos dio un paso atrás primero, y luego sonrieron todos al ver la reacción del lector. De inmediato clamaron por la lectura en voz alta.


Ahora volvía al campamento. La motocicleta zumbaba entre sus piernas, con la mirada fija en el camino, y la mente gritando su ausencia.


Recordaba sus besos, su perfume, su mirada etérea.


- No va a ser esta la ultima vez – le dijo ella al despedirse.


“No va a ser la última vez”


Apenas unas horas atrás, el no creía en los milagros.

Y sin embargo había sido testigo en primera fila de uno de los más inesperados.

martes, 18 de octubre de 2011

El lado oscuro de Apple

Publicado por Yahoo Noticias

(Por Thomas Castroviejo / Yahoo! España)

La muerte de Steve Jobs desconcertó a Jia Jingchuan; antes de su muy mediatizado y lamentado fallecimiento, el icónico fundador de Apple había sido la única persona a la que esta trabajadora china podía escribir para pedir ayuda.

Jia Jingchuan estaba enferma y Jobs era responsable indirecto: es una de las 137 obreras de la fábrica de Foxconn, en Taiwán, víctima del n-hexane, un químico empleado por sus jefes para aumentar la productividad. Este lugar no sería tan famoso si no fuera porque allí se fabrican todos los iPods, iPads e iPhones del mundo.

Resulta que el n-hexane, con suerte solo produce desmayos o fuertes migrañas; sin ella afecta al sistema nervioso de los empleados. Jia cayó en un punto intermedio entre ambos síntomas. Era 2009. Desde entonces, estuvo escribiendo cartas a Jobs pidiendo ayuda y alertándole de las condiciones de la fábrica en la que sus aplaudidas visiones se hacen realidad. Es una práctica común: con turnos de 12 horas, 98 horas extra al mes y un día libre de cada quince, son muchos los trabajadores que, desesperados, intentaron avisar a Jobs de que el origen de sus productos no casaba con la visión idílica de "tecnología punta hecha fácil para el hombre de a pie" que propugnaba.


"Siento mucho la muerte de Jobs", explica Jia. "Su empresa ha hecho más fácil la vida de la gente y ha cambiado toda la industria; pero mi salario era tan bajo que no podía pagarme los productos que yo misma construía".


Son tiempos duros en Foxconn. No es que anden justos de gente (todo lo contrario: hay muchísimo campesino chino que cambia la campiña por una oportunidad de vivir en Taiwán), sino que la demanda nunca había sido tan alta hasta ahora. Entre el iPad 2, el nuevo iPhone y la gente que busca ponerse al día a través de los inventos de Jobs, casi ningún país da abasto llenando sus tiendas de aparatos Apple. Mientras, la empresa, que se comprometió públicamente a una política de trato legítimo a sus empleados, baja la cabeza ante las draconinanas condiciones de quienes fabrican sus productos. Básicamente, fingen no saber que pasan unas 12 horas al día frente a una cadena de montaje, repitiendo el mismo gesto una y otra vez. Tienen una hora para comer y dos descansos de 10 minutos. Si no son todo lo productivos que se espera de ellos, tienen que compensarlo con horas extra en sus ratos libres.

Hay que matizar: sí, hay suicidios, pero no más que en cualquier otra fábrica china (y muchos menos que en las universidades estadounidenses). Y sí, los trabajadores lo tienen duro, pero no son esclavos: abandonan el campo voluntariamente para trabajar en Taiwán y pueden dimitir cuando quieran. ¿Justifica esto los abusos? No está nada claro. No deja de rechinar el hecho de que haga falta someter a un grupo de personas para que el resto del mundo pueda tener las golosinas tecnológicas de Apple.


Esta es una semana crucial para la compañía; es la primera desde la muerte de Jobs, ya mismo empiezan a vender el nuevo iPhone. No van por mal camino: 24 horas después de permitir que su reserva online, ya han agotado existencias. Los trabajadores de Foxconn tendrán que trabajar más para atender a tanta demanda. Y mientras, los homenajes personales a las puertas de las tiendas Apple serán solo para Steve Jobs.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Sueño de una noche de verano

Los perros del vecino ladraron y ella se despertó. Como cada noche.

-"Cinco perros, como si tuvieran tanto para que les roben", dijo en silencio mientras miraba inútilmente en la oscuridad, en dirección a la habitación de Matías, tratando de escuchar si también se había despertado.

- "Por suerte, no" pensó después de unos segundos de silencio, y se dio media vuelta para volver a conciliar el sueño.

- "Amor, se despertaron los chicos?"

La sorprendió la voz del hombre a su lado, cuya mano buscó el dorso de la suya para entrelazar sus dedos. Sin tiempo para una respuesta, cayó en un sueño profundo, a juzgar por su respiración.

-"LOS chicos?".

Se quedó pensando un momento en lo extraño del tono de voz de su marido, y en lo inusual de ese gesto íntimo y familiar.

En la oscuridad, se libró del abrazo y recorrió a oscuras el camino hasta la cocina. Tenía sed y el aire húmedo de enero se metía en la nariz y en la boca con la dificultad de un semi sólido. Mientras tanteaba en la mesada para encontrar un vaso, miró hacia el jardín de invierno, que estaba contra la ventana de la cocina. Ella insistía en llamarlo así, aunque nunca había logrado encontrar el tiempo para convertirlo en algo digno de ese nombre. En cambio, era un cuarto plagado de cachivaches, proyectos abandonados, y juguetes de Matías en desuso.

Sin embargo, a la tenue luz de la heladera abierta, se veía muy diferente.

-"Es como en mis sueños" pensó mientras se acercaba un poco mas a la ventana, con el vaso transpirado que temblaba en su mano.

En el cuarto de los cachivaches, Había ahora unos tablones en desnivel, a modo de escalinatas, que sostenían las cubetas hidropónicas en las que crecían verdes rúculas, perfumadas albahacas y caléndulas. Del techo y de las paredes, colgaban bromelias y orquídeas, y helechos abundantes y de todas clases que abarrotaban aquel lugar.

De cachivaches y juguetes, ni rastro.


Un poco tambaleante, desorientada, apoyó el vaso en la mesa de la cocina y regresó al pasillo que llevaba a la habitación de su hijo.

-“Los chicos”. La sentencia, simple, definitiva, retumbaba en su cabeza como el trueno resuena en un valle.

Empujó el picaporte con suavidad, esperando el chirrido de siempre, pero para su sorpresa, la puerta se abrió, liviana y silenciosa.

Encendió la luz de noche colgante, y se quedó petrificada en el centro de la habitación. Contra la pared de la puerta, dormía Matías en su cama con barrotes, cono esa pose de rana tan característica suya, la cabeza hundida en la almohada, las rodillas apoyadas y el culito hacia arriba.

Como si fuera un espectro, cruzó la habitación casi sin tocar el suelo, hacia la pared opuesta, donde había otra cama igual y una cuna, totalmente desconocidas para ella.

En su interior, dos niños navegaban en un sueño paciente y relajado. Se acercó aun más.

- "El mayor se parece tanto a alguien...." –pensó abriendo aun mas los ojos.

Mientras los miraba, la sorprendió esa vibración en el pecho que termina con lágrimas en los ojos.

-"Igual que cuando miro dormir a Matías... LOS chicos?"

Segura ya de estar soñando, regresó a su habitación, y se arrodilló suavemente al lado de la cama, donde dormía su su esposo.

Una luz vahída y cenicienta empezaba a entrar por la ventana, eran casi las 5, y empezaba a clarear.

Ahí estaba, era otro, tan parecido al niño grande que acababa de ver.

Una sombra de barba, algunas canas, y las entradas más marcadas de lo que recordaba. Tal vez algún kilo más también. No podía ver su sonrisa, claro, porque dormía profundamente.

Se acercó cuanto pudo sin tocarlo, por miedo a romper el hechizo y despertar. Pudo olerlo, y era tal como lo había imaginado siempre, aquella mezcla de hierbas y tabaco fresco.

Recordó que hacía un rato, él la había tocado y el sueño no se había desvanecido. Entonces se animó a volver a su lado de la cama y recostarse sonriente junto a él.

Era como una reacción automática. El sentía el movimiento en la cama, y giraba para tomarla entre sus brazos. Así pasó cuando se acostó, el inmediatamente giró para abrazarla, volvió a tomar su mano de la misma manera que antes (por el dorso), entrecruzó los dedos y llevó aquella unión a su abdomen. Selló aquel contrato con un beso suave en su cuello.

Ella quedó así atrapada en su abrazo, mirando al techo, con la nariz de él en el hueco de su cuello. Se acurrucó contra el, sin cerrar los ojos.

- "Esta sería mi vida si aquel día, en lugar de despedirlo, lo hubiera invitado a quedarse".

Se propuso no dormirse, así no se daría cuenta que todo era un sueño. Si hacía falta, no dormiría nunca más.

- "Ya son las 5 y media, si llega el día este sueño será realidad", pensó con la ingenuidad de una niña. Pero su día había sido tan duro… Matías estaba con fiebre, hacía noches que no dormía bien.
- "Un poco más, ya sale el sol"…

Toda la semana había estado trabajando horas extras, sólo para llegar y seguir trabajando en casa.
- "Ya casi, ya casi..." susurró bajito mientras atenazaba los dedos del hombre entre los suyos.

...

Un rezongo de Matías desde la otra habitación la despertó, y vio que era de día. Un día gris, denso y húmedo, con olor a polvo en el aire.

Se levantó sin mirar a su lado, y se fue a la cocina a preparar el biberón para Matías.

Mientras lo hacía, vio el “jardín de invierno” lleno de cachivaches, sin bromelias, ni helechos, sin perfumes, sin colores.

Entonces recordó las palabras que él le había dicho tiempo atrás: “Quien sabe… Tal vez a los 70 años terminemos juntos"

Suspiró, y se dibujó, imperceptible, una sonrisa debajo de sus brillosos ojos.

- "Habrá que esperar un poco", pensó.


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Nota: Este cuento no es mío. Me fué envíado para la publicación por su autora, con la expresa consigna de modificarlo a mi antojo. Y creo que le cambié 3 palabras. Creo...

jueves, 7 de julio de 2011

El capitán Ignacio - De la coleccion Cuentos escritos al voleo

- ¿Cuanto falta para que salga el sol?
- Y... dos minutos menos que la última vez que preguntaste.
- Ma... me aburro...
- Dormí un rato más Nacho, dale.
- Tengo hambre...
- Dormí.
- ¿Me haces una leche ma?
-…

Primero mama suspiró, como los frenos de un viejo camión. Después, cerró los ojos, corrió las sabanas, y sacó las piernas lentamente, de manera de quedar sentada en el borde de la cama. Así permaneció por unos instantes. Recién cuando los pies descalzos alcanzaron el suelo, abrió los ojos.

A tientas, en la oscuridad, busco las pantuflas rojas con los pies. Las encontró con el dedo gordo, y con él las trajo hacia sí.

Nacho escuchaba atentamente las suelas chasquear contra los mosaicos, alejándose lentamente hacia la cocina en la oscuridad.

Aquel verano el calor estaba realmente insoportable. Dormir a la noche sin acondicionador de aire era una verdadera hazaña, casi comparable con el cruce del desierto.

Recuerdo las mañanas de aquel verano, las caras somnolientas en la calle, los autos viajando lento, suave, con las ventanas abiertas, el sol calentando aun más el cemento. No. No era fácil para nadie dormir aquel año.

El sonido de las suelas volvía desde la cocina, trayendo consigo la cálida luz del pasillo.

- Tomá amor
- Gracias Mami... te amo.


La cara de sueño de pronto cedía ante la sonrisa en la cara de mamá. Por esas palabras, valía la pena cada vigilia.

– Yo también mi amorcito.

Desde casi medianoche, habían conversado, jugado, peleado, transpirado. Y el sueño no venía más que de a ratos, intermitente, como aquella alarma vociferante aullando en la noche, una, y otra, y otra vez. Los perros del barrio estaban al borde de la afonía, o, mejor dicho, de la agonía de otra noche mas, ladrando a aquel taladro invisible que les perforaba los tímpanos incansablemente.


“Luces fuera” – dijo mama desde el pasillo. Y pasaron veinte segundos.


- ¿Puedo ver la tele ma?
- Dormí Nacho, por favor.
- Pero no ten…
- ¡Dormí y punto!

Era un verano irritante.

Nacho cerró los ojos y se dio vuelta, arrastrando las sabanas pegadas en su espalda. Comenzó a pensar en una bicicleta naranja, de ruedas grandes, con cintas y luces de colores, que había visto en un negocio del centro. Si. Con eso, seguramente impresionaría a Lila, la morenita de trenzas que lo saludaba cada vez que pasaba por la puerta.

Lentamente, la bicicleta se fue convirtiendo en dragón, Lila bailaba graciosa y se iba volando con las mariposas, el barrio se veía parecido al de la casa de la abuela, y el agua anegaba las calles. La bicicleta–dragón era ahora un barco enorme, y Nacho permanecía impávido en cubierta, mirando al horizonte, navegando mar adentro.

Y mamá me miraba en la oscuridad, podía sentirlo.

- ¿Se durmió?
- Si. Por suerte sí.
- Este calor nos va a matar.
- Me gusta el invierno…
- Voy a tratar de dormir un poco…
- Si…

Después de unos minutos, mamá dormía inquieta. Nacho se daba vuelta en algún sueño y me abrazaba. Y yo, con los ojos abiertos, ciegos, mirando a la oscuridad, esperaba el sueño... que en cualquier momento sucedería…

Cerré los ojos, y pensé en lluvia, fresca, abundante. Lluvia que lavara la tierra y enfriara el asfalto, lluvia, viento, frío. Pensé en el invierno y las nevadas, y lentamente me fui sintiendo más cómodo. Tal vez, si el cielo se hubiera abierto y el agua hubiera caído abundante, muy abundante, yo hubiera salido en un pequeño botecito al mar, a perseguir al capitán Nacho para que me llevara en sus maravillosas aventuras.

Fue entonces que oí al viento empezar a soplar, a arremolinarse, a levantar hojas secas y polvo contra las ventanas abiertas. El aire frío se empezó a sentir, y me levanté a cerrar todo.

- ¿Va a llover?
- Parece…
- Que bueno… ojalá llueva mucho…
- Ojalá amor… ojalá.
- Si llueve mucho no van los chicos al cole.
- Ni yo a trabajar…


Cuando las primeras gotas empezaron a sentirse en la ventilación del calefón, en los vidrios, en las plantas, en la tierra árida, Franco tosía dormido allá en su cama, mamá respiraba pesadamente, y Nacho seguramente remontaba olas gigantes.

Yo sonreía mientras afuera el cielo comenzaba ya a clarear.

Con suerte y viento a favor, iba a estar subiendo a aquel barco en unos minutos, navegando hacia aventuras ya soñadas muchos años atrás, completamente nuevas para mi capitán.

martes, 10 de mayo de 2011

Cortando tubazos!

¡¡Mamá Mamá!!... ¡¡Soy famoso soy!!


Bueno... no. Subí un video de como corto las botellas en Youtube.


Advertencia: Se ve como el reverending ort... pero se entiende el concepto.



jueves, 5 de mayo de 2011

El valor de una promesa

Esto no es un cuento. No es una queja. Tal vez no amerite comentarios tampoco. De todas maneras, no es lo que se pretende. Lo que intenta ser es un pálido reflejo de lo que siente un corazón. Un corazón remendado que está dejando salir lo que puede.


Esto está escrito para mi amiga Mae, la estrella mas brillante de la gran Bahía del Sur.



- Prometeme que no te vas a ir...
- No puedo prometer eso.
- ... sin antes vernos a los ojos.


Ahora miraba sus fotos. Instantáneas de vida, donde no encontraba nada que pudiera contestar a sus preguntas.


Salió a la puerta, y comenzó a caminar. Sin destino fijo, mas que alejarse todo lo que pudiera de las luces.


Llegó a las puertas de la ciudad, y decidió alejarse unos metros mas. Cuando no veía ya sus pies en el sendero, levanto la mirada.


- Ahí estabas - Pensó.


Los planetas seguían girando, aunque sin un motivo mas, que el insulso destino de caer en espiral, durante eones, hacia el sol.


- Tené cuidado. Los planetas miran.
- ¡Como van a mirar!
- Si. Miran. Así que no andes mas en bolas por el patio, o vas a provocar un desastre universal.


Ella se reía con esas ocurrencias. Y recordaba, siempre. Cuando podía, volvía a sacar de la galera cosas que el le había dicho cuando quería levantarle el animo, y las devolvía al que las había dicho antes.

Recordó la voz de Elvis cantando "Return to sender".


- ¡Estas en el ojo del huracán!


De a ratos, el, de a ratos ella. Los dos recorrían siempre esa zona de desastre, quien sabe buscando que cosa. Discos viejos de vinilo tal vez, botellas vacías, o piedritas con formas raras. Algo siempre había que buscar.


Recordó aquel día en que se quedó mirando el cursor en la pantalla, sin poder escribir palabra, sin poder cerrar la boca.

"Así es la vida" pensó, y se le antojó bastante injusta. E irresponsablemente ofreció el trueque.


- Cambiaría mi lugar en la fila por el tuyo.
- No digas boludeces

"Sin dudarlo" - pensó, completando su oferta.


Ahora transcurrían los amables días del estío, y su presencia era aun mas palpable que cuando estaban separados por una enorme distancia.

"Si pudiera te cambiaría el lugar en la fila".

La fila marchaba lenta e implacable hacia el único destino posible. Y el la veía colándose cada tanto unos lugares para atrás, para ganarle un par de días al tiempo, un par de risas a la tristeza, un par de besos a la vida.


Soñó que estiraba su mano y la alcanzaba. Soñó que se iban corriendo de la fila, lejos, a pura risa, gritando como adolescentes.


- ¿No sabías que Saturno le juega a los burros en Palermo, y que Júpiter es el mas chusma de todos los planetas?
- No, pero ahora voy a usar mas el camisón.

Si hubieran estado mas cerca, tal vez, quien sabe, hubieran sido vagabundos, grandes amigos, o enemigos acérrimos. Seguramente algo hubieran hecho con ese tiempo que se regala a cada ser.


Nadie sabe como cuenta el reloj real. A veces cuenta parejo, a veces vuela, otras, va hacia atrás. El reloj que tenía el, el del tiempo de mentira, decía que ya era tarde para cenar, o temprano para levantarse.


Volvió a casa, y envolvió la copa que iba a regalarle cuando la viera. En un mundo ideal, hubieran compartido algunos momentos de alegría, hasta que fueran tan viejos que el viaje se hiciera engorroso. La copa seguramente se habría gastado, así como sus memorias.


"A veces, la imagen de unos viejitos sentados en silencio, no es tan triste" - pensó.


Marcó el calendario. Ya faltaba menos.


- Te la voy a llevar, estés donde estés.
- O la voy a buscar.
- O nos encontramos.
- Si. Nos encontramos.



De una forma extraña, hacía tiempo ya, dos amigos se habían encontrado.

lunes, 2 de mayo de 2011

La "muerte" de Osama Bin Laden

No entiendo.

Cuando sucedió el "atentado" a las torres gemelas, las cadenas norteamericanas se cansaron de repetir las imagenes de gente celebrando, con rifles, la muerte de miles de personas. Después se supo que aquellas imagenes utilizadas eran las mismas que utilizan cada vez que quieren mostrar un festejo en los países musulmanes. El objetivo de esto es claro. La idea es, que son pueblos bárbaros, incivilizados, imposibles de redimir.

Diferente fue cuando sucedió la extremadamente oportuna "muerte" de Bin Laden. Las imagenes que se mostraron eran de un pueblo feliz en las calles, enardecido con la flama patriótica, y transmitiéndonos la increíble idea de haber salvado al mundo. Esas imágenes, lamentablemente para todos, eran reales.



La imagen del mal mismo viene a morir en un período donde la gente empezaba a preguntarse si el Mister President cumplió con al menos una de sus promesas electorales, o si en realidad el primer presidente negro fue distinto a todos los demás, etc.

Hoy, convenientemente, Obama es el salvador de la tierra. A poco de finalizar su mandato y apuntarle a una ahora probable reelección.


También convenientemente, el cadáver de Bin Laden tuvo el "sepelio tradicional musulmán" donde en menos de 20 minutos fue lanzado al mar, donde se lo devoraron los tiburones y luego en el sitio detonaron una bomba de Hidrógeno por error. Es decir, es imposible verificar la falsedad o veracidad del hecho. Cuando a Saddam Hussein, otro ex socio pero de menor monta, lo exhibieron a cuanto diario y revista, y cámara de tv estuviera dispuesta a jugar el juego.


Pero, mas allá de esta reflexión, lo verdaderamente importante es otra cosa.


El tipo es supuestamente responsable de miles de muertes, cientos de atentados, de organizar un ejercito terrorista, y someter al mundo "libre" a sus desmedidas amenazas... y lo único que pueden hacer es asesinarlo en un procedimiento.

No hubo siquiera intento de capturarlo con vida y llevarlo a un tribunal. No. Supuestamente, lo asesinaron.


EEUU está demostrando con esto, ser exactamente aquello mismo que condenan con toda la fuerza de sus pulmones. Asesinos, terroristas, depredadores, abusadores, lo que se dice, verdaderos chacales.



Y eso es lo que no puedo comprender. Desde algún momento en la historia, el cine norteamericano nos empezó a mostrar que el único resultado posible para un "villano" es una muerte horrenda, rebozante de pánico, dolor y dientes sangrientos volando por el aire con un fondo de llamas rojas.

Y lo mas triste es que nos encantó la idea. El villano sufría toda su maldad en carne propia. El bien triunfando sobre el mal.

El asunto es que no nos dimos cuenta que nos estaban preparando para aceptar estas muertes injustificables.


EEUU no cree en la justicia. No imparte justicia. No la respeta, ni respeta los derechos humanos de nadie. Aunque en sus series muestran otra cosa, son genocidas por elección, terroristas por interés, y ciegos por conveniencia. Los dirigentes manipulan, y el pueblo respalda y muere con honor y orgullo por la libertad y la justicia.


Hoy ya no se sabe quien es el bueno, y quien el malo. Tal vez el malo es malo porque no le quedó otra ante la opresión del bueno, como veíamos en el video de los piratas de Somalía.


Creo que los guardianes del planeta están equivocando el rumbo. Y lo que es peor, nos quieren engañar a todos con sus cruzadas por la paz y la libertad, cuando el único interés que parecen tener, y al que parecen responder, es el de contar con los recursos necesarios para seguir lanzándose pasteles en la cara.


Empecé diciendo una enorme mentira... Entiendo. Entiendo perfectamente.

jueves, 28 de abril de 2011

Don Vargas Llosa

El Nobel de Literatura dijo que los jóvenes que chatean piensan como "monos".



El Premio Nobel de Literatura peruano Mario Vargas Llosa considera que "los jóvenes" que acortan las palabras y vulneran las reglas gramaticales en los chats de internet o en Twitter y Facebook piensan "como un mono", según una entrevista publicada hoy en el semanario uruguayo Búsqueda.

"El Internet ha acabado con la gramática, ha liquidado la gramática. De modo que se vive una especie de barbarie sintáctica", afirmó el autor de "Conversación en La Catedral", de 75 años, en una larga entrevista publicada este jueves. “Si escribes así, es que hablas así; si hablas así, es que piensas así; y si piensas así, piensas como un mono. Eso me parece preocupante”.

Entre otras cosas opinó que los diarios viven un momento "difícil" y se han contagiado de las ganas que tiene la gente de "entretenerse y divertirse" cuando abre un periódico, un fenómeno del que no escapa la prensa seria inglesa ni la española.

Algo similar sucede con el arte plástico y con la literatura, según Vargas Llosa, para quien los escritores jóvenes latinoamericanos "se ríen a carcajadas" cuando "se les habla de compromiso literario" y aceptan que "la literatura es una forma de entretenimiento muy elevada".

Sin embargo, sus palabras más duras fueron para el lenguaje que usan "los jóvenes" en internet o en los dispositivos móviles, que calificó de "aterrador".

"Si escribes así, es que hablas así; si hablas así, es que piensas así, y si piensas así, es que piensas como un mono. Y eso me parece preocupante. Tal vez la gente sea más feliz si llega a ese estado. Quizás los monos son más felices que los seres humanos. Yo no lo sé", sentenció.

Por último, Vargas Llosa confesó que la novela que más le ha impresionado en los últimos tiempos es "Soldados de Salamina", del español Javier Cercas, aunque admitió que en la actualidad lee "mucho más a los muertos que a los vivos".









Hasta ahí, la nota publicada en La Voz del Interior.





Cuando me hablaron maravillas de Vargas Llosa, claro, lo primero que hice fue agarrar un libro suyo.





Y no me gustó ni su estilo, ni su forma de administrar los tiempos o los personajes. Probé otro libro. Tal vez hubiera tenido mala suerte de principiante. Pero no.





Su segundo libro me resultó peor.





Entonces, definí que no me gustaba el escritor Vargas Llosa. Aunque, claro, fue premiado con el Nobel de literatura, pero a mi no me llegaba...





Entonces pensé que tal vez, el del problema fuera yo y no un escritor consagrado por la industria mundial.








Hasta que hace un tiempo empezó a aparecer asiduamente en los medios, con declaraciones de un estilo, casi podría decir, maleducado. Y también sus despotriques contra todo lo que va contra su forma de pensar. En Argentina, según el, somos todos monos y bárbaros. Mas o menos lo que creen los Estadounidenses desde que Disney hizo la película donde Tribilín (no me convence Goofy) era un gaucho.








Me doy cuenta que el señor Vargas Llosa cae entonces en el defecto por excelencia: la generalización. Lo que a el no le gusta, está rotundamente mal.








Y me parece que estamos en tiempos donde no soy yo quien debería plantearse la forma de pensar.





A mi, el señor Vargas Llosa me tiene cansado de sus "declaraciones" que buscan el conflicto. Me tiene lisa y llanamente harto.








Lo que me lleva a la definición transitoria hasta que me demuestre mi error, que no me gusta el señor Vargas Llosa, ni su obra, ni nada que lo identifique.











Por cierto, chateo, soy "blogger", y creo ser un joven escritor latinoamericano en formación. Y no me siento identificado con sus declaraciones, y a diario, intento mejorar tanto mi vocabulario como mi sintaxis, en pos de la mejora de mi idioma.





Lamentablemente, señor Vargas Llosa, generalizando se ha usted equivocado. Una vez mas.

martes, 26 de abril de 2011

Pi-Ratas!

Solo voy a decir que vale la pena ver este video.

Son 23 minutos, asi que haganlo cuando tengan el tiempo necesario y la tranquilidad.


Explica porqué la "piratería" en Somalía y la reacción de las naciones poderosas para acabar con ese mal.



¡Piratas! from Juan Falque on Vimeo.

domingo, 24 de abril de 2011

Mutaciones (Desde Fukushima)

Años de preparación academica... trillones de neuronas aptas para un uso intensivo...

Y me convertí en esto.




Un botellero.

O, mas gráficamente, en esto.



Un hombre botella.







Esta foto la tenía que poner si o si.



En el buscador de imágenes de Google puse "botellero" y me trajo la foto de esta negra tetona, con cara de "¡dale viejita! ¡vení y hacé lo tuyo!" teniendo en la mano una (supongo) perita de goma para inflar el suculento menú. Y me pareció fabuloso.


Se puede argumentar cualquier cosa, pero, simplemente, tenía que poner esta foto.

lunes, 21 de marzo de 2011

Ampliacion de "Como Cortar Botellas"





Figura 1: Botella de Cerveza Corona 3/4.
Figura 2: Botella de Vino Fino cualquiera.
Figura 3: Izq. Botella de espumante Frizze. Der. Botella de Viñas de Alvear.
Figura 4: Botella de Agua Mineral Eco de los Andes. Se consigue en bares normalmente.


Y esto Monita... es un cortavidrios. Lo viste miles de veces, estoy seguro. En las ferreterías suelen venderlos y no salen mas de 15 mangos.


Como cortar botellas de vidrio

¿Cuantas veces intentamos el truquete ese del hilo con alcohol? ¿Y el del fierro al rojo vivo?Demasiadas. ¡Y nunca se nos cortó parejita la botella! ¡Jamas!. Las lijaste hasta quedar acalambrado, ¡y seguían siendo un asco!.

Entonces decidiste que tiene que haber una maquina corta botellas. Y buscaste en Internet y te anoticiaste que un esculapio invento un coso que corta botellas y lo vende a 400 mangos.

- Tiene que haber otra forma - pensamos.

Si. De hecho, la hay.


NECESITAMOS

- Botella. En lo posible, una linda.

- Corta vidrio o cualquier elemento con punta bien dura. Puede ser un clavo.

- Papel de Lija

- Agua caliente como para el mate. Con 70 grados alcanza.


Lo mas importante de todo esto, es marcar una linea de corte LO MAS PRECISA POSIBLE. Es decir, justo ahí donde queremos que se corte la botella. Si se corre un poco, probablemente la rajadura del vidrio se corra también.

Para eso existen varias tecnicas, pero una que funciona realmente bien, es la de poner el envase dentro de un tubo donde quede ajustado, pero le permita a la botella girar comodamente.

Una vez puesta dentro del tubo, fijar en un punto el cortavidrios, de manera que quede apoyado firmemente sobre el vidrio de la botella, y girarla hasta trazar una linea de corte completa. Este es el punto mas importante de todos. Si la linea es continua y nivelada, ni siquiera va a hacer falta lijar el producto final.


Una vez hecho esto, llevamos la botella y el agua caliente a la pileta de la cocina, o a algún lugar donde haya una canilla.

El truco para el corte es el siguiente: Con el chorro de agua fría, recorremos la linea de corte. Inmediatamente, le echamos un poco de agua caliente, girando la botella, sobre la misma linea de corte. Repetimos unas 3 o cuatro veces.

Eso es todo.

Mientras vayan haciendo esta operación, van a ir viendo como el vidrio se va marcando solo EXACTAMENTE debajo de la linea de corte, hasta que solito, por el peso, se separan las dos mitades.

Este método se llama "Stress de material". Es el mismo método que lo del hilo en llamas y lo del aceite y el hierro al rojo, pero mas efectivo, ya que el cambio de temperaturas es gradual y reiterado.

Te lo muestro en video, de un tipo que se llama Dan Rojas, y hace todas estas locuras y de manera ecológica. Es lo único que encontré dando vueltas que muestra esta técnica.

http://www.greenpowerscience.com/BOTTLECUTTING.php3

En la próxima entrega, prometo mostrar fotos de la cantidad de vasos hechos que tengo en casa.

martes, 22 de febrero de 2011

24 horas diarias, los 7 dias de la semana, 368 dias al año...

Cuando Albert Einstein postuló la increíble idea de que el tiempo y el espacio podían no ser constantes después de todo, no pensó hasta que punto, semejante bomba, podía llegar a afectar la estructura de pensamiento de la mente humana.

Y tampoco pensó en las liquidaciones por cierre.



Si Einstein hubiera vivido en Córdoba, le hubieran contado años de menos. Lo cual parece una ventaja para ciertos personajes que siempre cumplen la misma edad.




Avenida Rafael Nuñez. esquina Castagnino. El pibe de verdad cree que febrero tiene 31 días...






¡Y yo creía que mi cabeza estaba mal!.

lunes, 21 de febrero de 2011

La diferencia

En una letra puede haber un mundo de diferencia.



No es lo mismo "La mesa, está servida", que "¡La mensa está servida!".

viernes, 18 de febrero de 2011

BASTA

No se ustedes, pero yo no los soporto.

Si. Esos cocineritos amaricados, que hacen "Fanfan La Tulip con fricasee de socompas" me tienen podrido.


¿A quien le interesa que la rutabaga es un excelente antioxidante?¿Eh?. ¡¡¡SI FUERA TAN BUENA, VENDRIA EN EL FERNET!!!

Nunca comí por ejemplo, chirimoya. Y no me siento como si algo me estuviera faltando.

La cocina se ha desvirtuado. Esa es la realidad.

Hacen falta mas cocineros que enseñen a hacer milanesas de cubierta michelin, a la napolitana. Que un hombre sepa hacer un flor de locro para agasajar a los satiros de sus amigos, los cuales indefectiblemente traen esos vinos que hasta se cayeron de la oferta mensual.

Cocineros que te canten la justa cuando las brasas estan listas para hecharle el cabrito que te afanaste hace unas horas en la ruta.


Porque, ni falta hace aclararlo, el cocinero hombre cree que hacer cosas complejas impactará a las damas de forma indefectible. Y si, tal vez sea cierto.


Pero los que nos van a bancar en las malísimas, son esos degenerados que aparecen una vez por semana a comer asado, y jamas se quejaron de que la carne esta mas dura y negra que los propios carbones de la bolsa de 5Kg. Esos grandes compañeros que se toman el vino caliente, se comen el asado frio, te juegan al truco con esos naipes que te conoces de memoria, y encima, se van con una sonrisa y pocas probabilidades de no comerse un arbol con el auto.


Necesitamos cocineros que nos muestren el verdadero camino, el desertico, el de las piedras... y no los senderos palaciegos del emperador Ming, (Ese dolape que se morfaba a Flash Gordon en la serie vieja).

lunes, 29 de noviembre de 2010

Mundo ridículo

Ir a la guerra por religión, es como agarrarse a piñas con un vecino porque sostiene que Mazinger Z era mejor que Joe 90.

Y aunque parezca mentira, las peores atrocidades de la humanidad se cometieron en el nombre de alguna divinidad, suponiendo que eso te ampara a hacer cualquier cosa.

Increible.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Ropa Sucia - Intro

- ¿Perdón?

El rostro del Dr Grobard se deformó de pronto. Reflejaba incredulidad y sorpresa de manera desmedida.

- Ingresar dinero falso al pais es un delito, debería saberlo.

Miraba aquellos billetes que le habían dado en la casa de cambio antes de volver de su tan esperado viaje de capacitacion a Cuba.

- Pero me los dieron en la casa de cambio... - gimió el galeno.
- No podemos comprobarlo, ¿verdad?
- No... evidentemente no - Pensó.

El agente solicitó apoyo en la puerta 4, y aparecieron dos policias del aeropuerto. Lo escoltaron hasta una sala fría y gris.

Se le antojó a Grobard mas parecida a una sala de tortura psicológica, que a una sala de espera.

Esperó alrededor de veinte minutos, cuando un hombre de traje y maletín cruzó la puerta.


- Grobard... no creí que usted fuera a caer en semejante cazabobos...
- No entiendo - dijo Grobard. -¿Quien es usted?
- Perez, Gómez, Álvarez... llamemé como quiera. De hecho, no tengo nombre.
- ¡Pero usted parece conocerme!
- ¿parezco conocerlo?

El extraño rió estentoreamente, abrió el maletin, y extrajo unas carpetas y fotografías.

- Ernesto Grobard. Doctor. Hijo de Charles Grobard y Margarita Irene Ferrera. El menor de cuatro hermanos. Se graduó en 1974 en la Universidad de Salta, hizo su especialización en Buenos Aires. No le tocó la mejor parte en los setentas, y creamé que lo siento. Dos hijas, abuelo de tres nacidos y uno en camino. Su hermano mayor murió en sus brazos hace dos años...

El extraño sonrió.

... Y en Cuba se dió finalmente el gusto de probar carne negra...


- ¡No le permito... - comenzó a quejarse Grobard.
- Nadie va a saberlo doc... Todos tenemos nuestras fantasías. y algunos, las cumplimos, ¿verdad?.

Grobard se mostró visiblemente incomodo.

- Una morena mas que interesante la de usted...
- ¿Y que es lo que quiere usted de mi?
- Usted vivió hasta hace unos meses en una casa muy bonita. Y mientras vivía ahi, hubo un accidente con sus vecinos.
- No se de que me habla...
- Usted se mudó de pronto, sacó un crédito para comprar otra casa mientras podria haber esperado a vender la suya... se mudó de noche...
- No veo lo extraño...
- Grobard, amigo, no me tome por tonto. Puedo ser detestable si usted quiere. Y no me parece que lo quiera, creamé.
- ¡Nunca me fijé en lo que hacían mis vecinos!
- Al lado de su casa vivía un matrimonio feliz. Una senadora y su esposo contador. De pronto, se les sueltan algunas tuercas y...
- Si... empieza la guerra. Es cierto.
- Bueno, ¿ve?. Nos vamos entendiendo. Ya sabe lo que quiero Grobard. Y usted puede elegir entre contarmelo a mi, o a su compañero de celda.
- ¿Me está amenazando?
- De hecho, si. Tengo informacion que puede arruinarlo. Aun sin ir a la carcel, pasaria su vida de bar en bar.
- ¿Nadie va a saber quien lo informa?
- Nadie.


Grobard contempló sus manos, y las recordó ensangrentadas, una noche, cuando había ido a atender un supuesto accidente en la casa de la senadora.

- Tengo que limpiar esta sangre alguna vez - pensó
- Mi nombre es Trelles. Tome esta tarjeta, ahí está mi numero. Cuando se sienta listo, empezamos.
- ¿Y que gano yo con ayudarlo?
- Es verdad. Usted no esta en iguales condiciones. Lo dejamos sin alternativas.
- Exacto.
- ¿Y que es lo que quiere doctor?, pienselo bien, y veremos si se puede conseguir.

Mientras Trelles se paraba a un lado de la puerta abierta, invitandolo a salir, Grobard se levantó, dejando el dinero falso en la mesa.

- ¡Oiga doc!... no se olvide su dinero...
- No sirve, es falso...
- No crea todo lo que le dicen... ¿quiere?. Ese dinero es tan bueno como cualquier otro.


Aturdido, Grobard recogió el dinero de la mesa y lo guardo en su saco.

Tenía que pensar que iba a pedir a cambio de la informacion que tenía, pero no podía pensar en otra cosa, mas que en sus antiguos vecinos y los inhumanos aullidos de dolor, que rasgaban la quietud de la noche en aquel barrio elegante.

martes, 31 de agosto de 2010

El día después

Pasó un tornado.

"Que difícil esto" dijeron. "Que momentos difíciles", agregaron.

Si. Parece difícil, pero en realidad es feo.

Lo peor, parece ser ese momento de confusión, de locura, de incredulidad. Pero no. El tornado pasa y se va. Es solo un momento.

Eso es lo feo. El momento donde todo pierde razón de ser.

Pero eso pasa. Se supera. Lo queramos o no, se supera.



Lo verdaderamente difícil, es pararse frente a los escombros, y decidir como seguimos adelante.

sábado, 21 de agosto de 2010

Gustavo

Murió mi hermano mayor.

El secreto revelado.


Hasta aca llegamos.

jueves, 22 de julio de 2010

Alta velocidad

Sentado en el cordón de la vereda, aún en shock por el accidente, pensó indefectiblemente en ella.

“La necesito… la necesito mucho ahora. ¡Sería todo tan distinto si ella me abrazara!... si pudiera llorar en su pecho… nada me dolería… no sería un momento tan triste si ella estuviera al lado mío”, pensó, mientras se limpiaba la sangre de las rodillas y los codos.


Siempre le había gustado la velocidad, y ese día estaba yendo más rápido que nunca. Las ruedas debajo de el giraban de una manera que no había visto jamás. Sentía el viento en la cara, y disfrutaba cada centímetro como el más delicioso manjar.

Y de pronto, la felicidad se había desvanecido, en manos de un pozo inmenso, que lo desestabilizó, y lo hizo salir despedido por el aire.

La gente lo miraba indiferente. Lo que más le dolía era ver que nadie se acercó a ver si estaba bien.

Cuando escuchó la voz de ella detrás suyo, el corazón se le estrujó, y las lágrimas afloraron con la fuerza del mar. Nada ya podría detenerlas.

- ¡¡Pero mi amor!!¡¡Que te pasó!! – dijo ella.
- M… me… me caí… - logró decir entre las convulsiones del llanto.

Ella lo ayudo a levantarse, y lo encerró entre sus brazos, inexpugnables. Mientras le acariciaba el pelo, le decía palabras dulces al oído, logrando con eso que finalmente se tranquilizara un poco. Lo miró a los ojos, y le dijo:

- Yo te amo... con todo, todo mi corazón…

Y con eso él se sintió mejor que nunca. Mejor aún que con la velocidad que había logrado minutos atrás.

Cuando pudo dejar de llorar, ella dijo:

- Vení, vamos a casa, te preparo algo caliente y me contás que pasó.

Con algunas lágrimas casi secas en el rostro enmarcando una sonrisa, y mientras ella le ofrecía su mano, Valentín levantó del suelo su triciclo.