
Hasta hace unos 15 minutos, no entendía a que apuntaba esa pintada en Córdoba.
(Para el que no tiene buena vista, enuncia: NI DIOS, NI PATRIA, NI MARIDO)Creo que estoy empezando a comprender. Me parece que el feminismo lo ideó una idiota, y lo fomentó algún vivo.
Las mujeres de hoy están mal. Muy mal.
Casi todas las que conozco, cercanas a mi edad, o están con depresión, o con quilombo en casa, o no llegan a fin de mes, o están aterradas con el dengue, o se las quieren comer con fritas en el tren. O lo que sea. No la están pasando bien. Y siempre resurge el tema del feminismo.
¿Realmente fue un avance como dicen que fue?
Veamos.
La mujer
antes del feminismo:
- Hacía la primaria completa y parte del secundario, con suerte.
- Se casaba.
- El sexo era cuestión de alcoba, y nadie se andaba enterando.
- Tenía chicos. Muchos.
- Lavaba a mano.
- Planchaba con la de carbón.
- Sembraba, cuidaba y cosechaba en la quinta.
- Criaba gallinas.
- Educaba a los hijos.
- No votaba.
- Cocinaba y lavaba los platos.
- Casi no salía de la casa.
- Enviudaba rápido y se hacia acreedora a una pensión vitalicia.
- Criaba nietos.
La mujer después del feminismo:
- Hace primaria, secundaria, carrera universitaria y posgrados.
- A veces se casa, y sigue estudiando. Ya tiene laburo seguramente.
- El sexo es una cuestión vital, y pública. Y si escasea, aparecen los quilombos.
- Tiene uno o dos chicos. Ni en pedo tiene los once que tenían antes.
- Tiene lavarropa automático, plancha a vapor, lavavajillas, heladera, freezer y chica que le ayuda.
- Manda a los chicos al maternal, la guardería, el prejardin, jardín, y colegio privado.
- Ahora vota, pero se la pasa puteando por tener que ir.
- Se la pasa todo el día afuera de la casa.
- No enviudan ni en joda. El gordo vive ahora 500 años ya que labura atrás de la PC y después futbol con los muchachos.
- Si llega a tener nietos... de pedo que les va a cocinar algún fin de semana.
¿Que pasó entonces?... Antes esclavizada en su casa, ahora en una oficina, o local, o teniendo que salir a la calle a buscar el mango… Y si la lógica dice "ahora todo está automatizado, por ende, hay mas tiempo", la realidad nos pega en la frente y dice "no alcanzan las horas del día".
¡¿QUE CARAJOS PASO ENTONCES?!
A los hombres, la era espacial nos vino de perillas. Ya no laburamos como burros en el ferrocarril, ni en las fábricas metalúrgicas. Ahora somos ingenieros en sistemas, analistas, programadores, diseñadores Web, técnicos, etc. Y nos rascamos las bolas y tomamos café con los animales de la oficina, y contamos anécdotas divertidas y miramos power points de minas en bolas que nos pasan otros animales de otras oficinas, donde se están rascando las bolas y seguramente toman cerveza al mediodía.
A las mujeres se les vino el tiempo (y el espacio) encima. El de ellas, mas el nuestro. Las presiones laborales se conjugan con las familiares. Además, la ropa viene cada vez mas chica, los diseños cada vez mas sugerentes, y las revistas cada vez mas zarpadas, provocando en nuestras mujeres bulimia y/o anorexia (a veces se combinan), las manda al psicólogo, las obliga a comer esas mierdas light llenas de aspartamo y ciclamato sódico y sacarina con sabor a canilla de bronce, o las siempre saludables ensaladas de lechuga y aire, las exige, y las excluye frente a los cuerpos ultra perfectos de las supermodelos de 15 años retocadas con photoshop. Otro factor de presión. Debe ser que la moda es dictada por señores a los que les gustan otros señores...
Antes a la mujer Serrat le cantaba, le dedicaba piezas increíbles. La seducía con la voz desde el otro lado del océano. Hoy les canta algún reggaetonero sin educación, que apenas puede hilar una frase y esa frase es del estilo de "mové el culo", o "tirame la goma", o también "te parto en veinte pedazos", o "anda a lavarle los calzones al gordo". O la combinación de todas ellas.
Antes la mujer laburaba mucho, si, pero vivía hasta los 90 años mínimo. Además, si el abuelo aun vivía, se la seguía garchando como podía. A esa abuela gorda, con verrugas tal vez, que andaba de baton... el abuelo se la garchaba. ¡Y como!
Hoy para nosotros, garchar es una hazaña. Y tenemos treinta y pico. No hay tiempo. Un rapidín en la cocina, una tocadita de culo en el supermercado, un beso afanado en el pasillo mientras ella corre a calentar una mamadera y el vuelve de levantar las cosas de la mesa.
Antes si los viejos cerraban la puerta de la pieza, nos quedábamos mosca mirando la tele, sin hacer ruido por las dudas de que se enojen con nosotros. ¿Irnos a la calle? Si... ¡claro!
Ahí se cocinaban todos los asuntos de la familia, la pareja y hasta los personales. Ahora, los abuelos se la pasan a los tiros frente a todo el mundo, se pelean por todos y por todo. Los que no están separados, digo. Les dejas los nietos un fin de semana y te los llevan a unas maratones de MC donalds y jueguitos y helados y pancho y pizza, y te los traen mas incentivados que Maradona en el 86. Los sientan frente a la PC, con Internet y los dejan horas...
Yo recuerdo lo que era quedarme en casa de la abuela Rosa. Nos levantábamos temprano, hacíamos pan lactal tostado con dulce de leche, y el té bien dulce. Después, a ver la tele. Ella me rascaba la espalda durante horas. A media mañana salíamos a hacer las compras, caminar, charlar con los conocidos. Volver a cocinar. Dormir la siesta. Portarse bien. Ni nos acordábamos de papa y mama.
Ahora, los pibes tienen celular y están "comunicados" con los papas vía sms. "¿La abuela te dio de comer?", "¿Y que comiste?".
A la tarde, con la abuela, regábamos las plantas, y salíamos a la puerta. Si la abuela tenía buena onda con la vecina inmediata, nos dejaba ir con ella a su casa. Y ahí, otra vez a comer, a ayudarla a hacer las camas, a recorrer las habitaciones viendo fotos, adornos, objetos, olores. A veces también venían los primos a lo de la abuela y hacíamos unos quilombos hermosos.
Mi abuelo me llevaba a la agronomía, a disfrutar del aire y del sol, a aprender de plantas, a juntar conitos de eucaliptus para poner con agua sobre la estufa, y a pescar a San Isidro.
Hoy las abuelas laburan como negras, pasados los 60. Antes la abuela no estaba casi nunca. Si llamabas y no contestaba, era fácil. Se había rajado con algún tour de jubilados, y andá a saber donde puta estaba. Hoy atienden el teléfono, y el celular, a cualquier hora del día. Total... estaban laburando.
Tal vez la época donde la abuela era viuda y tenía tiempo de sobra se haya ido para siempre, dándole paso a una época de abuelos divorciados, o de abuelas muertas por stress, accidentes cerebro vasculares y otras bellezas que trae el progreso.
¿Se vendrá entonces una generación de abuelos solitarios y gordos, que lleven a los nietos a los burros y a tomar vino con soda en los bares?
Mmmm...