viernes, 27 de junio de 2008

Mi esposa

Mi esposa es una mujer única. En serio. No pasa un solo dia sin que me sorprenda. Y no me refiero a que me sorprende con los calzoncillos en las rodillas charlando con las vecinas. No.

Cada dia, me sorprende de una forma, valga la redundancia, que me sorprende. Hay dias en que la amo ciegamente, hay dias en que me ataca una rabia ciega contra ella, los menos, pero los hay.

Pero hoy, como muchas veces, me despertó con un cachetazo intelectual importante. Hoy me empezó a describir las similitudes entre las monarquias, o los feudalismos, y la actual democracia Argentina. Y para mi mayor sorpresa, las coincidencias son muchisimas. Estas son algunas de las cositas que me dijo hoy mientrs luchaba por no dormirme manejando.

.- Los impuestos desmedidos a los trabajadores.
.- La concentracion de poder
.- Los entonces bandidos y hoy "asistidos sociales"
.- El clero (siempre fue igual)
.- Las familias adineradas disponiendo de la gente mas pobre, como sus siervos.

La noticia que disparo esto, fue que en General Deheza (un pueblo "sojero" y aceitero de Cordoba), a un chico con discapacidad mental, lo invitaron a una casa, donde al llegar, los nenes adinerados lo golpearon salvajemente, para despues rociarlo con combustible y prenderlo fuego. Por suerte, la casa contaba con una pileta y el chico corrio a ella, salvando asi su vida.
El castigo para esos "nenes", fue condenarlos a prestar servicios comunitarios 2 horas a la semana, mientras que a los padres se los obliga a ir a terapia sicologica (ante lo cual pusieron el grito en el cielo). ¿El cargo?... ¡LESIONES LEVES!.
Un juez de Rio cuarto considero que no era un intento de homicidio, ni las consecuencias sicologicas de la victima o de sus padres. No. Debe haber pensado : "bah, si el tonto apenas se chamuscó un poquito nomás"

El dinero, compra justicia, o impunidad. En todos los pueblos de este pais pasa lo mismo. No asi en las ciudades donde debe seguirse cierto proceso, y es un poquito, solo un poquito mas dificil zafar de una condena merecida. Casos les puedo contar cientos. Si sos pobre y matas a alguien, es infalible, te "suicidas" en la comisaria. Si tenes muchisimo dinero, no llegas a conocer una reja mas que la de tu casa, y estoy hablando de TOTAL impunidad para hacer lo que quieras con los demas. Cualquier hijo de medico, abogado, politico, o empresario agricola, puede literalmente, hacer lo que quiera. Total, mi papa conoce a tal o cual y en 5 minutos se arregla, y a mi me hacen llevarle flores al cementerio a la victima y chau.

Feudalismo. O monarquia. Lo mismo da. Las oportunidades no son las mismas para todos. Igual que la justicia.

Dueño de la tierra, dueño de la gente.

miércoles, 25 de junio de 2008

Romper la rutina (II Parte)

(se recomienda leer la primer parte acá)

El Jueves ni apareció por la rotisería de Irma. Por un viejo consejo de alguna amistad adolescente, dejó que pasara ese día de suspenso. Sabía que ellas se empiezan a enroscar en sus pensamientos cuando no las llaman. Y eso, lamentablemente, redunda en beneficios para los caballeros.

Las imágenes en la cabeza de Bruno se parecían mas al infierno que al cielo. Parecían una reversión de la película "Calígula", pero solo con una persona en escena: Irma, la rotisera. ¿Se llamaría Irma realmente?

Recordó que había un teléfono semipúblico en el kiosco de al lado de la rotisería, y se le cruzó llamarla desde ahí, para ver si el celular sonaba y si la tal Irma atendía. Descartó la idea por infantil.
Por supuesto, nadie sabía de esta novedad en su vida. ¿Para que quemar una oportunidad tan buena, contándosela a alguno de sus envidiosos compañeros?. Recordó lo que decían las sabias abuelas : “¡no lo cuentes que lo quemás!”
Bruno recordó también la aversión que le provocaban sus compañeros. De todos ellos, a la única que realmente apreciaba, era a Malena, esa chica tímida, desgarbada, bonita a su modo, que era mejor persona que todos los otros gusanos juntos.

¡Puta si se habrá aguantado las jodas y comentarios maliciosos de esos infelices!

Malena confiaba en el, y el en ella. Punto. Esa era su sencilla (y envidiable) relación. Confiaban. Y se cuidaban mutuamente.

Esa mañana, Bruno le fué a comprar las consabidas galletitas de cada mañana, y le trajo además, una confesión.

- Male, había estas de salvado, o con semillas de lino, o de huevo podrido.
- Gracias! - dijo riendo - Prefería las de huevo, pero estas están bien...
- Te tengo que contar algo... pedirte un consejo...
- Decime
- Bueno... Resulta que hay una chica que trabaja acá a la...
- Pará... - dijo ella cortándolo en seco - ¿que te gusta de ella?
- Ehhh... - respondió el, incomodo – y es así como... o sea, tiene...
- Es linda, ¿no?
- Y…
- O no, pará, seguro que tiene un cuerpo re lindo...
- Bueno, si, pero lo que mas...
- Mirá Bruno, Probá. Sacate la duda. Pero hasta que no te des cuenta de que eso no es lo mas importante, vas a seguir flotando en ese mar lleno de los restos de tus anteriores naufragios…

Bruno se quedo con los ojos abiertos y la boca cerrada. Ella se volvió a la pantalla de su computadora. Le habían asestado una clase dificilísima de digerir. Ella tenía razón. Y la imagen del naufragio no admitía más palabras.

Volvió a su silla. Busco apoyo en alguna parte, ante ese gancho a la mandíbula, pero solo lo rodeaban esos cubículos horrendos e inhumanos que existen solamente en las oficinas. Cada tanto, alguno de los gusanos se asomaba como una suricata, mordisqueando algo, con su taza en la mano, y viendo si enganchaba a alguien en falta, como para tener material para su próximo acto cómico en la cocina del piso.

Cada tanto se asomaba al cubículo de Malena para mirarla. Ella, con su simpatia, le sonreía. El le pidió disculpas, y ella respondió que no había nada que disculpar. Se conectaban de maravillas. Se divertian juntos. Y nada mas.

Ella era tan sincera con el, que agradeció a la vida haberla conocido, y rememoró todos los momentos que habían disfrutado fuera de ese horrible lugar. Recordó el casamiento del atorrante de Gutiérrez, en el que bailaron y se rieron a carcajadas, y hasta hicieron una competencia para ver quien tomaba mas champagne. Por supuesto, la ganó ella.

Recordó también la despedida de Puchetti, que se jubiló, y con él se fué el último de los tipos piolas. Esa noche se quedaron charlando con el “viejo” hasta las 2 de la mañana, de libros, de fútbol, de la obertura 1812 de Tchaikovski y de las fuerzas de Napoleón en Rusia. El la acompañó hasta la casa aquella noche… Era un buen tipo Puchetti. Lástima que murió de depresión a los 6 meses de haberse ido.

De pronto, lo asaltó la idea de que tal vez, solo tal vez, Malena no quería ser su amiga. Ella había sido lo más parecido a una compañera que había conocido. Sabían todo de sus vidas, y por mutuo acuerdo habían dejado de ser desconocidos.

Se obligó a desviar ese pensamiento de su cabeza. Habían desaparecido de pronto el infierno del Dante y los fotogramas de Calígula con Irma la rotisera. Intentó imaginarse fundido en un abrazo con Malena, o besando sus labios, o incluso, haciéndole el amor. Pero no pudo llegar a eso. Se quedó en el beso, y no se sintió bien. Tuvo la misma sensación que se tiene cuando se entra a un negocio y no hay nadie atendiendo, o como de entrar a una casa sin ser invitado. Esa sensación de estar en el lugar equivocado.

No. No podría siquiera besarla. Ella era su amiga. En cambio, la morocha... Marcó los números del celular de Irma. Atendió esa voz, esa llamada al naufragio en la cubierta del Titanic, ese canto de las sirenas, esa música que encantaba serpientes.

- ¿Hola?
- Ho... hola... Bruno... habla. Habla Bruno.
- Hola Brunito, - bruno sintió su corazón desbocado - estaba esperando que me llames.
- Hoy salgo tarde de acá. Me preguntaba si te gustaría ir a algún lado hoy conmigo.
- Si, a mi casa.

Bruno se quedó sin réplica. Por segunda vez en un solo día, se quedó sin nada que decir. Y ella otra vez lo había avasallado, como ese miércoles, y sabia que podía jugar con el como el gato sabe de la vulnerabilidad del ratón.

Ella ofrecía algo más que charlar, y Bruno lo sabia. Sin vuelta atrás. Si aceptaba, moriría en sus brazos y sus pechos esa noche. Si no aceptaba, la noticia se iba a propagar e iba a quedar como el más cobarde entre todos los de esa madriguera. En ambos casos era una cuestión de honor.

En el primero, era el honor para si mismo, en el segundo, era su honor para los demás.

- La verdad es que yo llamaba para salir a caminar un rato.
- Bueno, podés caminar hasta mi casa Brunito - le dijo ella con un tono sarcástico.
- ¿A las ocho esta bien?. Yo de acá salgo a las...
- Te espero en la puerta. Ah, estuve pensando mucho en vos.
- Si, yo también. (Bruno recordó las imágenes)
- Chau
- Entonces... - ella cortó antes que el – chau Irma...

Hasta las ocho, Bruno dio vueltas, tomó agua, se sentó, revisó los correos, aguantó al pelado imbecil de su jefe en una reunión sin sentido, escuchó música... y pensó. Pensó muchísimo. Pensó en ella. Pensó en que seria de su vida, después de ese día. Se aflojó la corbata y miró el reloj.

19:30, y el tiempo se le antojó implacable. Bajó a las 20:00, y a media cuadra, estaba ella, el demonio en persona, la promesa de una noche furiosa y la esperanza de poder salir vivo de eso.

Fueron al departamento de la morocha, a 10 cuadras de donde estaban. En cada pared poco iluminada, en cada ventana discreta, en cada árbol, ella lo arrinconaba, y le brindaba su boca, bien abierta, dulce, cruel. El respondía con entusiasmo. 10 cuadras. Un kilómetro, mil metros, cientos de besos, cientos de lenguas tanteándose. Ella era suave de a ratos, bestial en otros, y el solo respondía como sabia hacerlo. Bruno era de acariciar y mirar a los ojos.

Llegaron y entraron Y arrancaron en el ascensor. En el 3° piso ya no les quedaba ningún rincón por tocar, y ni siquiera sabían sus apellidos, de que signo eran, que música preferían.

Irma fue con su boca directo a los botones del pantalón de Bruno. Se detuvo el ascensor, bajaron cautelosos viendo que no haya nadie en el pasillo, salieron y se metieron en el 8°B. Resonó el portazo en los pasillos y las risas apagadas se adivinaron detrás de la puerta.

Bruno salió a las 3 de la mañana. Cansado, golpeado, derrotado, adormecido, feliz, tranquilo... y confundido. El sexo no solo fue mucho. Fue grandioso. Fue caliente y perfumado, fue infantil y fue salvaje, fue húmedo y también sabroso. Pero no fue hermoso, ni maravilloso.

Porque muchas veces, mientras perdía la consciencia, mientras pisaba terreno animal, una palabra lo traía de vuelta a la realidad.

Malena.

(continuará) (Si, otra vez)

Lexico

Cul de sac no es un insulto encubierto. Significa "callejon sin salida".

Se instauro su uso en el lenguaje nacional, junto a otras miles de palabras extranjeras como "sale" en lugar de "venta", "Menage a trois" en lugar de "me estoy comiendo a la vecina y una amiguita juntas", etc.

Este fenomeno, (no, lo de la vecina no, lo de las palabras raras), se denomina "penetracion cultural". Y parece ser algo de toda la vida, al menos en nuestra sociedad, que miró a Europa con nostalgia y admiracion. Ya Roberto Arlt utilizaba el frances (pais a imitar en las decadas del 50 y 60), y el ingles. Y si bien podria deducirse que las sociedades incluyen el vocabulario de sus modelos a seguir, existe un caso curioso. En el idioma ingles no existe nada que referencie la siesta. Por eso, incluyeron esa palabra en su vocabulario. Hoy se la reemplaza por la palabra "nap", que en realidad significa "recostarse", o "apoliyar un rato", pero no sintetiza lo que para muchas culturas significa la siesta.

La mayor aberracion en cuestiones gramaticas y ortograficas, sin embargo, advino con el estallido de las computadoras personales y su consecuente era digital. Palabras como PC, mouse, click, SMS, o print, comenzaron a sonar tan a menudo, que dieron lugar a palabrotas tales como "printear" una planilla, clickear, customizar, esemesear(!), webear, bloguear, chatear, etc. etc.

Hace un tiempo, digamos, unos 5 o 6 años, con alguien llamado Claudio Avila, iniciamos una campaña en nuestro grupo de trabajo, donde se penalizaba a aquellos que utilizaran terminos semejantes en desmedro de su traduccion al castellano. Funciono bastante bien el plan, hasta que Claudio se fue a vivir a Canada a hablar frances e ingles, y yo me fui de Buenos Aires en busca de mi destino. Pero, como experiencia, les recomiendo aplicarlo al menos durante un dia, para darse cuenta de lo mal que estamos hablando sin percibirlo.

Otro tema aparte es la mutilacion y el travestismo que sufren las palabras, que tienen la desgracia de contar con una Q, o las que tienen una C dura. Frases como "¿ke kontas?", o "mndm 1 msj", o "t kiero 1 mntn" son explicitos a la hora de redondear la idea.

He visto paginas completas escritas en este lenguaje absurdo y abreviado. No he podido leerlas, porque mi negacion a aceptar semejante atrocidad es muy grande. Supongo que los contenidos que tenian para brindar, eran igualmente absurdos.

Parece ser que esta conducta, esta fomentada hoy en dia, por la devaluada educacion (mejor dicho, la nula politica en cuestiones educativas), la intromision de la TV hasta en nuestros dormitorios, la escasa lectura... y vaya uno a saber cuantos factores mas.

Alguna vez, alguien me dijo que con mi criterio, deberiamos estar leyendo el castellano del siglo 17, tal vez tenga razon esa aseveracion y yo sea demasiado estructurado, demasiado rigido. Sin embargo, acepto la libre expresion y cada uno es libre de demostrar su nivel cultural como pueda o quiera. Tal vez, el castellano de hoy, sea el castellano oficial del futuro, y tengamos que cambiar nuestra forma de escribir. Tal vez el dia de mañana mis hijos lean los libros de Borges, de Arlt, de mi ex vecino Sabato, y vean lo que fue un castellano rico en recursos, como un castellano antiguo y obsoleto.

El tiempo dirá seguramente, pero a mi, particularmente, el "castellano del futuro" no me termina de gustar.