miércoles, 15 de julio de 2009

El Rockero Anónimo

Debido a la esterilidad compositiva que estaba sufriendo hoy a la mañana, y antes de escribir una gansada, decidí entrar a los blogs que leo todos los días, y llegué al siempre agradable y nunca defraudante blog de Carugo. Ahí decía este hidalgo caballero que hay que quejarse de las cosas que están mal, y puso el acceso directo a un video de Dave Carroll, donde le canta a United Airlines una bella canción.

Bella para mí, porque a United Airlines le debe haber resultado una buena patada en los testículos.

Al muchacho Carroll, los empleados de United le rompieron una valiosa guitarra Taylor. Y se hacen los giles ante el reclamo del cantante. Y como represalia, el muchacho compuso un tema, con un gracioso video donde los empleados de la aerolínea revolean, martillan y patean los estuches de las guitarras entre otras cuestiones.



Y leyendo (y viendo) eso, recordé una historia propia, en el aeroparque Jorge Newbery, que podría haber terminado igual, de no haber sido por... bueno, si lo digo, arruino la sorpresa. Así que mejor la escribo.


Do~Re~Mi~Fa~Sol~La~Si~Do~Re~Mi~Fa~Sol~La~Si~Do~Re~Mi~Fa~Sol~La~Si~Do~Re~Mi~Fa~Sol~La~Si~Do

Gabriel Salazar, amigo y compañero de escuela de mi hermano, tocaba la guitarra. Al igual que su hermano Diego. Pero Diego la descosía... y ojo, no tenía mas talento que Gabriel, no. Simplemente Diego se pasaba el día entero practicando, haciendo escalas, probando, experimentando, por ejemplo, al limar el espacio intertrastes en el mástil para estirar levemente las cuerdas sin usar palanca...

Diego tenía pasión por la guitarra... Pero Gabriel tenía la admirable pasión por enseñar.

Y en su habitación de la vieja casa con pisos de pinotea, en la calle Anchordoqui, allá en Santos Lugares, una tarde de vacaciones me enseño a sostener la criolla, a rasguear sus cuerdas, y me enseñó a formar un acorde de Do y uno de Sol, para poder tocar "Mother", de Pink Floyd.

Ahí arrancó mi historia con la música. Siempre había tenido la facilidad, pero nunca la oportunidad. Y esa tarde, sentí por primera vez esa magia de construir con mis manos una melodía conocida.

Al poco tiempo mi viejo me compró una guitarra, en Virreyes, allá cerca de San Fernando. Y con ella empezaban mis tardes de práctica, acordes, escalas y ejercicios. Después, como era de esperarse, con algunos compañeros de escuela armamos una banda y llegó entonces el momento de la guitarra eléctrica.

Épocas de oro, de adolescencia y juventud, de sangre caliente y sueños. Aún hoy conservo esa guitarra primera. Y eso, es una cuestión de pura suerte...


Do~Re~Mi~Fa~Sol~La~Si~Do~Re~Mi~Fa~Sol~La~Si~Do~Re~Mi~Fa~Sol~La~Si~Do~Re~Mi~Fa~Sol~La~Si
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Hace ya mucho mucho, en serio... mucho, trabajo en una compañía de las grandes. Ya todos sabemos en cual. Y cierto día, me informan que debo asistir a una reunión, en la ciudad de Buenos Aires. Y voy a ir en avión.
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Nunca había volado mas que en sueños, y el hecho de viajar en avión era para mi todo un acontecimiento. Me sentía un ejecutivo, un dueño de empresa, un... un... un pasajero de avión.
Llamé a casa de mi vieja, y le pregunté si iba a estar ese viernes. Con respuesta afirmativa, y terminada la reunión, me fuí al aeroparque a cambiar el pasaje de vuelta para el domingo a la noche, y caí de sorpresa en su casa.
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Cuando me vine a vivir a Córdoba, muchas cosas quedaron en Buenos Aires, y una de las que mas lamenté, fue la guitarra. Así que, aprovechando ese viaje, la traje de nuevo a casa.
Cuando llegué al Jorge Newbery, estaban embarcando dos vuelos de Aerolíneas Argentinas. Uno a Córdoba (el mío) y uno a Mendoza. Me acerco al mostrador a despachar el equipaje y canjear mi ticket electrónico por uno real. Estaban despachando los dos vuelos al mismo tiempo.
Ya la gente cuando te ve en un aeropuerto, joven, de traje, y con un instrumento musical a cuestas, te mira con ojos chinos, pensando "¿yo a este de donde lo conozco?".

A menos que hayan sido compañeros del conservatorio municipal de San Martin... no creo que me conozcan de ningún lado.

Dejo mi bolso en la cinta transportadora, lo identifican con la etiqueta roja correspondiente al aeropuerto mediterráneo.

La etiqueta correcta...

Cuando le toca el turno a la guitarra, la empleada de mostrador me pide el documento, y dejé de observar mi tesoro por un instante. Cuando la encuentro en la cinta, casi entrando por las ventanitas esas con tiras de goma, que van a la nebulosa de equipajes perdidos, veo con asombro que tenía una etiqueta negra.

La etiqueta del horror.

- ¡NO! - grité a la empleada, que por primera vez mostró expresión en su rostro.
- ¿Señor?
- ¡La guitarra va a Córdoba, no a Mendoza! - grité mientras la seguía sobre la cinta con mi dedo indice.

La señorita chasqueó los dedos inmediatamente a un joven, que empezó a saltar y correr en la cinta transportadora intentando alcanzar la guitarra. Pisó bolsos y bolsas, se cayó, pateó paquetes, y después de un momento de tensión interminable, lo logró.

Cambiaron la etiqueta con las disculpas del caso, y despacharon nuevamente la guitarra.

Cuando la busqué en la cinta transportadora del aeropuerto Taravella, acá en Córdoba, sentí el alivio, la tranquilidad que no pude sentir en todo el viaje. Y entonces se se me acercó alguien. Una chica joven. Podría haber sido mi hija.

- Disculpame... ¿te sacarías una foto conmigo?
- Si... - dije asombrado - ¿porque no...?

No tengo idea con quien me confundió. Realmente. Se fué dando saltitos de alegría con su cámara y su amiga, mientras yo, con la mirada baja, sabiendome observado por todos, salía del aeropuerto con la guitarra al hombro y el bolso en la mano.

- ¿A donde vamos? - dijo el taxista.
- Rio Ceballos por favor.
- ¿Viniste en el de Buenos Aires?
- Si...
- ¡Ah!... y... ¿Donde vas a tocar?

Ahí decidí divertirme un poco.

- Voy a descansar unos días acá esperando a los de Soda Stereo.
- ¡¿En Serio?!
- Si... tengo familia acá... y aprovecho lo de Soda...
- ¡Ah siiii!¡Se juntan de nuevo!¿No?
- No... hacen una gira nomás. Voy a tocar con ellos en el Chateau.
- Uh guaso... ¡entonces sos famoso!
- Hacé una cosa - contuve la risa, y me recliné hacia adelante apoyándome en las butacas - el día del concierto, andá a la boletería, llevá a quien quieras, y decí que te invitó Richard Coleman.

Supuse que jamás había visto una foto del cantante de Fricción y Los 7 delfines. Supuse que iba a ir y que lo iban a echar a patadas de la boletería. Supuse que iba a volver a buscarme...



Por las dudas, me hice dejar a unas cuantas cuadras de casa.

lunes, 13 de julio de 2009

¿Como hablamos?

Imaginemos estas situaciones:

SITUACIÓN 1

Boliche. Avanzada hora de la madrugada. Señor con señorita en estado de candencia, y es hora de irse.

- Esperame acá, que voy a buscar el moco...
- Ja ja ja ja...
- En serio, busco el moco y nos vamos.
- ¿El queeee?
- El moco, un moco verde. Lo dejé acá a la vuelta. Lo traigo y nos vamos a casa.
- Pero... ¿me hablás en serio?
- ¡Si, claro!
- ¿Dejaste eso donde?
- ¡Como "eso"!... yo AMO mi moco verde...

La señorita pone cara de asco y sale corriendo. Nunca mas volverá a verla.






En caso de que este auto alguna vez llegue a Argentina, le pondrán un nombre absurdo y "con onda", como por ejemplo "Squirrel" o "Liebre", o tal vez le pongan "Fuma Paco". Pero el auto nació como Moco. Y sacar eso, con ese nombre, en el exigente y "distinguido" mercado nacional, sería un suicidio comercial.

Eso si, la Volkswagen no tuvo ningún problema en sacar essssto al mercado:




Y hasta hubo gente que lo compró y lo exhibía orgulloso por rutas y avenidas. Era el piñón fijo de los autos... pero se llamaba "Top".


SITUACIÓN 2




Restaurant Gourmet de categoría en Puerto Madero (o sea, un tenedor libre coreano pero que cuesta 100 mangos el cubierto). Uno ha logrado concertar una cita con la dama que le quita el sueño de hace años. Llega a la puerta y deja el auto en marcha al "Valet Parking"


- Buenas noches señor, permitame estacionarle la camioneta.
- Bueno, pero no me rayes la Mitsubishi Pajero.

El empleado pondrá un gesto adusto, esperará a que entremos al local, y saldrá arando con nuestra camioneta, dejando unos 3000 km de la vida útil de los neumáticos en la puerta del local.



Salimos, y pedimos al empleado que reemplazó al del turno anterior, que nos traiga el auto.

- ¿Que auto es, señor?
- Es una Mitsubishi Pajero...
- Bien... enseguida se la traigo... "señor" - remarca con ira el empleado.

Se escuchan las aradas, las aceleradas violentas, las patadas en el paragolpe y hasta la profusa orinada que le pega a cada una de las ruedas. Cuando está llegando a la puerta, acelera a fondo y pone el freno de mano al mango. Perdemos mas vida útil de cubiertas y pastillas, el balanceo y hasta la circunferencia de los carísimos neumáticos.

- ¡Acá tenés tu camioneta de mierda, pelotudo! - dice el empleado con cara de odio.
- Pero... usted no entiende... el auto se llama... - decimos intentando acercarle unos pesos.
- Pero metete la propina en el...

La Mitsubishi Pajero, a diferencia del Moco, llegó al mercado nacional. Pero le cambiaron el nombre a "Montero". Si bien es un vehículo de alta gama, con excelente tecnología, según los empresarios locales "se le cambió el nombre para generar empatía en el mercado local, cosa que hubiera sido imposible con el nombre original". O sea, por lo que es el vehículo solamente, no se vendía. Necesitaba un nombre distinto.

Ahora, moco y pajero, son dos palabras de la lengua castellana. Pero nos llenaría de vergüenza exhibir un auto con esas palabras. Entonces se buscan nombres elegantes para que sean mas "empáticos" y tentadores al publico.

Es una costumbre que se nos ha arraigado, de no llamar a las cosas por su nombre, para que suenen mas sofisticadas y menos comunes. Las empresas mudanceras ahora son de "logística". El manicomio se convirtió en "Clínica de descanso", el oficinista es "data entry" y los que hacen changas ahora son "entrepreneurs".

- Che, hace mucho que no lo veo al Tito.
- ¿Alberto?¿No sabías?... Se hospedó unos días en la clínica de descanso "Orate's Relax"
- Ah... Pero que top que es el Alberto...

Y ojo, no es solo acá que sucede eso. El mundo entero está cambiando la forma de llamar las cosas. Y ya es difícil encontrar gente que le diga al pan pan y al vino vino. Buscamos complicar las cosas, hacerlas difícil de entender, para parecer así mas cultos, mas importantes, mas sofisticados.

Yo, por ejemplo, administro el uso de los equipos de transmisión de datos en Jujuy, Salta, Catamarca, La Rioja, Mendoza, San Luis, Córdoba, Tucumán, Santiago del Estero, Neuquen y San Juan. Pero el nombre de alcurnia de mi tarea es "Analista de Provisioning y bla bla bla bla de la red y bla bla bla de la región Mediterránea". No me puedo llamar "Carlitos, el que te dice que equipo podes usar y cual no". Hacía falta un nombre enorme. Cuando me preguntan que es lo que hago, me toca vivir uno de los momentos mas frustrantes de mi vida. Pido una hoja y una lapicera (que me cuelguen si miento) para explicarlo. A veces, termino diciendo "arreglo aparatos de teléfono". Y la cantidad de nombres pelotudos en ingles que aparecieron en estos últimos tiempos en las áreas de dirección... bueno, es un capítulo aparte.

Así como yo, el mundo está lleno de gente con tareas sencillas y nombres complicados, o productos alimenticios con nombres inexplicables, o ladrones que tienen un bodegón sucio y dicen hacer "cocina internacional", es decir, hacen todo tipo de guisos y porquerías.

Perdimos eso de decir "soy humano y me gusta la milanesa a la napolitana". Eso era lo mas lindo de todo, poder decir "este soy yo, así de simple, así de único"

Estaría bueno poder volver a eso, a la autenticidad, a la humildad. A decir las cosas como son, a llamarlas por su nombre. Y simplificar. Como decía la profe de matemáticas... "primero simplificar todo lo que sea posible".


Tal vez ella tenía el secreto de la felicidad...

Me fuí al carajo. Perdí la idea primordial.

Al final, soy un despelotado.


No, mejor dicho: "tengo un desorden en la capacidad de la concentración y enfoque, con tendencia a la dispersión"

miércoles, 8 de julio de 2009

EL ANDY

Ayer se fué Alejandro Andrés.

Y POR UNOS DIAS, ESTE BLOG ESTARA DE LUTO.

martes, 7 de julio de 2009

Cualquier verdura

Cosme era un chico de barrio. Era lo que podríamos llamar un chico "Topper". Precisamente su calzado, tanto en verano como en invierno, eran esas zapatillas ácronas, apolíneas, níveas, permeables, que permiten tanto el ingreso del frío en invierno, como la fuga del calor en verano.

Cosme era hijo de trabajadores. Y por ese motivo, sumado al desempleo arraigado tan firme a este territorio desde hace décadas, tuvo la necesidad de salir a trabajar antes de poder terminar el tercer año del industrial.

Florencio tenía una verdulería en la avenida. Siempre me pareció algo gracioso, que Florencio tuviera una verdulería. Suponía yo, que por su nombre, debería haber sido florero, y tal vez por eso yo lo había bautizado "Verdurencio". Recuerdo aun el día en que se lo comenté a Cosme mientras bajaba los cajones de la F-100 de Verdurencio, de color antioxido y con el chasis quebrado entre la caja y la cabina. No pudo contener dos cosas: La carcajada y el cajón de tomates que cargaba.

Verdurencio tenía un hijo también, de la misma edad que Cosme, al que clementemente había llamado Pablo. Y Pablo era, quierase o no, también el dueño del boliche.

Las tareas se dividían en administrativas, de servicio, y de carga.

Por supuesto Verdurencio ejercía las administrativas como facturación, cobranza y sueldos.

Pablo, ejercía el servicio. Sus "herramientas de management" eran las frases "que va a llevar doñita" o "tenemos unas manzanas de Río Negro que son una delicia". Claro, las doñitas tenían de 70 para arriba, y las manzanas eran una porquería cosechada en vaya uno a saber que lugar. Acostumbrado entonces a mentir, Pablito se fué forjando en la trampa, el consentimiento de papá y la tortura y escarnio del pobre Cosme. En la cadena alimenticia, Cosme era el cuis, indefenso, corriendo a su cueva en cada ataque del carancho.

Cosme se dedicaba a bajar los cajones de la camioneta, a lavar las papas, a acomodar las frutas, a armar y desarmar cada mañana la pirámide de cajones frente al escaparate. Pero no solo eso. Cosme salía de su casa muy temprano, porque al mercado de abasto, Pablito no iba. A esa hora el hijo dormía calentito en su cama, mientras Cosme se calentaba las manos en la camioneta con el aliento y los guantes de lana, pensando en cosas alegres para no ver la realidad de cada madrugada: cargar, cargar, cargar. A la tarde, Pablito se iba temprano, y Cosme se quedaba a cerrar a las ocho de la noche. Llegaba a casa, baño, comida, y a la cama.

Pablito tenía la costumbre poco amable de llamarlo a Cosme según su antojo. Un día, podía ser "cabeza de tapioca", o "lustra pepinos", o simplemente "el nabo". Así también existieron "cara de mandioca", "cara 'e naranja", y además, todo aquello que pudiera significar un ataque directo, con claras referencias sexuales. El pepino, la zanahoria, el nabo, la batata, la banana y otros tantos, eran comunes en el trato hacia Cosme. "¿Cuanto hace que no ves un pomelo Cosme?" vociferaba el niño, festejado por la risotada de Verdurencio.

Cosme callaba. Si reaccionaba, perdía el trabajo. Y realmente lo necesitaba para arrimar un poco mas de ayuda a los platos de su casa.

"¡Che Cosme! ¿Viste los melones?" le gritaba Pablito, riéndose con dientes apretados y los cachetes rojos. Y Cosme señalaba al fondo del local.

Durante años, esa relación fue igual.

Pablito un día, cumplidos los 20 años, se puso de novio con una mujer hermosa. Muy hermosa, para ser justos. El pelo negro caía en cascadas sobre su espalda, haciendo una onda sobre la cola perfecta. Los ojos grandes, marrones y brillantes, los rasgos delicadísimos, la piel morena, la sonrisa cautivante y los pechos pequeños. Se llamaba Susana y Pablo la había conocido en un boliche. Cosme no podía entender como una flor delicada como ella, podría querer tener brotes en Pablo, que era tan delicado como una papa negra, y tan agradable como comerse una cebolla cruda en ayunas.

Al poco tiempo, Susana se anotició de la presencia de Cosme. Sintió el haz de su mirada en la espalda, que quemaba, como ese haz de luz solar que de chicos concentrábamos con la lupa. Al darse vuelta, Cosme seguía acomodando naranjas o dibujando en los cajones con las manzanas envueltas en papel violeta. Al principio, le causaba gracia el juego, pero con el tiempo la gracia troca en curiosidad, y la curiosidad en deseo. Ella sonreía.

"¡Que le puede haber visto a este idiota!" - gruñía Cosme cada vez que la veía.

Cierto día, Pablito había salido al banco. Y Susanita llegó a buscarlo. Pero se encontró con Cosme.

- Hola Cosme... ¿no está Pablo?
- Salió unos minutos - balbuceó Cosme en su timidez
- Ah... bueno, lo espero.
- Si... ya debe estar viniendo.

Cosme hizo un alto en su tarea, se incorporó, y no pudo evitarlo. La miró a los ojos.

- No entiendo Susana... en serio. Te juro que no puedo entenderlo.
- ¿No entendés que, Cosme?
- Pablo. Vos. No entiendo. Sos una flor delicada y perfecta, hermosa, única... y Pablo.... no.

Susana rió avergonzada. Cosme se dio cuenta de que había comenzado la guerra de Troya, y ya no podía echarse atrás. Solo quedaba un camino y dos opciones: La gloria o la muerte.

- Pablo es burdo, consentido, bruto, cruel. Y vos no pareces tener nada en común con el.
- Es lindo...
- ¿Lindo? ¡Si parece que hubiera salido de la caverna justo después de hacer pintura rupestre!
- ... lo que me decís. Eso es lindo.
- Si fueras cruel, maleducada, sin gracia, sin nada que te hiciera como sos ahora, lo entendería...
- ... pero...
- Pero... sos hermosa, dulce, educada...

Cosme se acercaba peligrosamente al área. Si la besaba, ahí iban a haber volar los repollitos de Bruselas. Aunque ella podía agarrar para el lado de los tomates y enojarse.

De cualquier manera, valía la pena plantarle dos mandiocas de las más largas en la frente a Pablito.

Cosme se sacudió las manos, se desató el delantal y lo dejo en la balanza colgante. Se acercó midiendo las reacciones de Susana. No había nada que le impidiera llegar a destino.

Cuando estuvo bien cerca, Susana entreabrió sus labios de cereza, mirándolo fijo con sus ojos de avellana, mientras Cosme rodeaba su cintura y la arrebujaba contra el. De pronto la verdulería se estaba incendiando, mientras el mundo no se daba cuenta de nada.

La venganza de Cosme había llegado sin que el lo notara. Y sabía dulce, dulce como una mandarina recién cortada, dulce como las uvas negras. Dulce, como los labios de Susana.

Cuando Pablito llegó, preguntó a Cosme si había novedades.

- No... Nada. Ahhh... pará, si, vino Susana a buscarte...
- ¿Y que dijo?
- Nada... nada. No dijo ni una palabra.
- Bueh...


Cosme siguió acomodando cajones mientras esperaba que Susana viniera mas tarde a terminar su relación con Pablito. Miró de reojo al hijo del ausente Verdurencio, vio el lápiz acomodado arriba de la oreja, y pensó:

- Y yo tampoco voy a decir ni una palabra... ¡cuernos de mandioca!

viernes, 3 de julio de 2009

MUSICA PARA VOLAR (no, no embajadas)

HOY : JULIAN LENNON


A los hijos de los dioses en la mitología, a menudo, les toca el destino de ser opacados por la sombra de sus padres o de ser descalificados por no tener iguales o mayores poderes que ellos. Viven envueltos en la tristeza y la desgracia. Algunos casos son la excepcion.

Por otro lado, hay tipos que tienen la suerte de nacer como gente común, hijos de mortales comunes, nietos de gente aún mas común. A ellos les espera una vida plagada de alegrias y tristezas, de objetivos a cumplir y emociones a vivir. En sintesis, les espera una vida de sacrificios y recompensas.

Ese no es el caso de Julian Lennon.

Nacido en 1963 de la union entre John Winston Lennon y Cynthia Powell, John Charles Julian fué apadrinado por el manager de los Beatles, Brian Epstein. Aunque este nunca le dió mucha bola. Su padrino real es Paul Mc Cartney quien lo alienta y acompaña desde entonces y hasta hoy en cada cosa que emprende. Vivió en casa de la familia Lennon hasta sus 5 años, cuando John se fué de casa y dejó a Julian con su madre. No volvería a tener contacto con su padre hasta muchos años despues.

Pasó su infancia, adolescencia y juventud, intentando comprender porqué ese hombre que todos amaban, no lo amaba a el lo suficiente como para llamarlo siquiera por telefono.

Julian Lennon fue el autor de "Lucy in the Sky", el dibujo que inspiró a los beatles a componer la canción "Lucy in the Sky with Diamonds".

En 1968, Paul Mc Cartney le escribió la canción "Hey Jules", que luego se llamó "Hey Jude" para no incluir el nombre del chico, probablemente una estrategia de Mc Cartney para que Lennon padre la cantara sin saber que era a su hijo abandonado a quien se la estaba cantando. Julian Lennon trabaría desde el comienzo, una amistad con Paul Mc Cartney, mas abundante en afecto y presencia que la que mantendría con su padre.


John Lennon tuvo un hijo llamado Sean con Yoko Ono. Lo cual lo hace medio hermano de Julian. Estos medio hermanos no se juntarían hasta despues de la muerte de Lennon padre en 1980. Entre ellos tambien se trabaría una amistad, cuestionada por Ono al principio, hasta que pudieron llegar a entenderse entre todos de una buena vez. Hoy hacen giras juntos y van a comprar fiambre al super chino de Turín. Se dice que Sean es un genio. Nunca lo escuché.

La historia de vida de Julian, es una coleccion de fracasos sentimentales, probablemente por su necesidad no satisfecha de ese reconocimiento paterno, del afecto que le fué negado, de esa necesidad de ser amado sin cuestionamientos. También es una serie de "fracasos" profesionales en su carrera musical. Por un lado, por esperarse de el algo igual o superior a lo producido por su padre. Por otro, su produccion musical es "standard". Tiene muy buenas canciones, y otras no tanto.

Lo que es seguro, es que si se hubiera llamado Julian Gargiullo Pasalacqua, la crítica no hubiera sido tan cruel con el, y hoy gozaria de un lugar bien merecido en las preferencias de la gente. Pero no, heredó no solo la cara de John Lennon... tambien la voz es similar.

Su música refleja esa duda existencial de ser quien es, y haber vivido buscando el porque de que su vida no haya sido como debió ser. Detalles de su vida abundan. De hecho, mantuve con el a traves de correo electronico un corto e intenso intercambio de impresiones y comentarios. Pero a nosotros el chusmerío no nos incumbe... solo nos importa la musica. Asi que... como decía Johnny Allon: "Me voy yo... ¡y viene la música!".


En 1984 salió al mercado su primer disco, "Valotte". La rompió. Metió temas en todos los rankings, radios, ascensores, telos y boliches de aquel entonces. El disco es totalmente escuchable y totalmente inconseguible en Argenlandia. Lo hizo con musicos de sesión, amigos y el productor Phil Ramone. Salió un disco de la reput... Paul Mc Cartney fué a felicitarlo personalmente y le dijo "¡bien cacho!". Julian Lennon fue galardonado como el artista del año, el disco del año, el no se que del año y el año del año. Todos los premios fueron para el. Yo compre 2 copias. Pude conseguirlas en el exterior. La primera me la afanaron del auto... junto con el auto. A la segunda copia hoy la guardo como tesoro. Si lo quiero escuchar en el auto, me llevo la copia que hice del original.


En 1986, publicó "The Secret Value Of Daydreaming", disco que pasó desapercibido y que solo contiene un tema que llegó a la radio. Venía de ganar todos los premios. Utilizó los mismos musicos y amigos, y el mismo productor. La presión de cumplir con la gente y sobre todo con la empresa discográfica se hizo notar demasiado. El disco salió rápido y prolijo, pero no bueno. En este disco apareció Billy Joel como artista invitado. Ni se notó.
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En 1989 sacó "Mr Jordan" que es un muy buen disco. Pero, como el segundo había sido un fracaso rotundo, la gente ni se acordó de el. "Mother Mary" y "Angilette" son dos temas del recarajo. La critica en este caso, lo despedazó. Y la gente es muy sensible a las criticas. Por supuesto, conseguí este disco en oferta en una disquería del centro porteño.









En 1991, sacó un grito desesperado de ayuda, llamado "Help Yourself". Nunca me canso de escuchar ese disco. Creo que tiene un solo tema medio malo. Este disco salía en un intento de cumplir con las enormes (y casi desesperanzadas) expectativas de la empresa discográfica Atlantic. Fué un exito en Europa, arrasando con el tema "Saltwater". El resto del mundo no lo conoció. Acá apenas si llegó a pasarse cada tanto en Aspen o alguna otra FM melódica. Un exito en Europa, un fracaso en el mundo. Si, tambien compré dos copias, misma historia que Valotte.




Despues de eso, decidió alejarse de la musica, ya que sería practicamente para el imposible cumplir las expectativas de la gente frente a semejante apellido que porta. Pero ese período de alejamiento, depresión y demas chacharas, le duro unos 5 años, cuando decidió que volvería a componer y grabar un disco. Esos años de descanso y de no ser presionado por las compañias discograficas, le servirían a Julian para componer un disco que no puede faltar en la colección de cualquier mamerto o melómano.

A fines de 1997, ante el asombro del público, empezó a sonar una canción llamada "Day After Day" en la web. El asombro venía por el lado de que, la novedad de entonces, es que el tema era gratis para bajar, como anticipo de ese disco nuevo que se venía.

"Me levanté de entre el fuego, como un hombre común, Y si muero, muero en paz, acorde a los planes de Dios, porque creo en ti, y lo mejor está por venir, estuviste sola, es verdad, el trabajo de papá nunca fue hecho" rezaba la primer estrofa del tema.

Hablaba de la guerra, del regreso a casa, de la paternidad. El tema es una carta de un hombre combatiendo. Ya sea en la guerra, en la ciudad, en la vida.



En 1998, salió el disco "Photograph Smile", que empezaba con "Day After Day". Despues de eso, embocó nada menos que 13 joyas pulidas. Un tema mejor que el anterior, con letras perfectas y excelentes melodías. La critica aclamó ese disco como "el mejor de su carrera". Mejor aún que Valotte. Paul Mc Cartney fué a felicitarlo personalmente y le dijo "¡bien cacho!". No, mentira. Paul Mc Cartney estuvo siempre ahí, diciendole que en la música las cosas son asi, un día la pegas, y al otro te queres dedicar a las verduras. Pero todo es un ciclo: arriba, abajo, arriba, abajo. Mas o menos como... como... bueno, como la música.




Está previsto que para este año salga su nuevo disco (que se viene anunciando y vengo esperando desde 2008)





Les dejo entonces la tarea para el fin de semana. CONSIGAN "Photograph Smile", "Valotte", y "Help Yourself". No pueden faltar en su coleccion de discos. En serio.




Si por cualquier cosa no lo/s consiguen, me avisan y gentilmente se les enviará via correo argentino una copia de dicho material.