Avisados aquellos que buscan solo la carcajada fácil y las comparaciones malintencionadas, rajen inmediatamente.
Seguimos a bingo.
La historia Argentina es tan apasionante como
contradictoria e
indignante.
Y si buscamos las causas que nos llevaron a estar como estamos hoy, debemos remontarnos a la
mismísima época del virreinato.
Mas
allá de eso, hay una situación que me preocupa, y que hoy a la mañana quedó tan clara que me llenó de angustia.
El punto es que, nos están entregando atados.
En la
década del 90 tuvimos la presidencia mas nefasta que podíamos llegar a soñar. Basada en la entonces
carísmatica figura de un hombre del interior, tragicómico, y a veces
exasperante, se dispararon mecanismos
dificiles de detener, y de mensurar su daño a mediano y largo plazo.
Pero, vamos un poco mas
atras.
Década del 70. Golpe de estado, dictadura militar. Y no solo en Argentina. En América Latina se desplegó un plan siniestro donde los gobiernos
caían y asumían el poder las fuerzas militares. Un plan donde esos militares recibían
empréstitos monstruosos a cambio de ciertas pautas, como por ejemplo, combatir el "terrorismo" interno a cualquier costo.
El resultado
fué mas que lógico: Los pueblos
latinoamericanos temen y odian a la milicia.
En la
década del 80, la guerra de
Malvinas y los simulacros de bombardeo en las escuelas, las amenazas de bombas, los malditos ingleses... mas puntos contra la milicia.
Vuelta de la democracia en casi todos los
países del cono sur.
Y el plan empezaba a dar sus frutos. Los gobiernos asumen y el pueblo grita "nunca mas". Asume un hombre que pugna por la paz y la concordia. Su gobierno es claramente boicoteado por cada sindicato que responde a la fuerza política opositora.
Comienza el año 1990 bajo otra política, y en este gobierno se emplearán estrategias simples y efectivas. Mientras la tendencia mundial es unir territorios con medios de transportes
rápidos y efectivos, con tendidos de
vías, trenes de alta velocidad, autopistas y rutas
aéreas, en Argentina se cierran los ramales de trenes de larga distancia, se
concesionan las rutas y se eliminan los vuelos entre ciudades del interior. El plan de
Scalabrini Ortiz de desarticular el expolio nacional a
través de las
vías inglesas, se ve sepultado nuevamente. Esta vez, todo, absolutamente todo, debe pasar por la Capital Federal.
Una vez cortados los hilos que nos unían como territorio, había que despojarnos de los patrimonios nacionales. Se entregaron primero las empresas que sostenían con sus ganancias al resto de las empresas publicas.
Entel e
YPF fueron los primeros. Una vez vendida la gallina de los huevos de oro, había que desprenderse de las empresas que generaban pérdidas. Los trenes,
subterráneos, y la aerolínea estatal.
La excusa para la "venta" era perfecta. Y el pueblo acompañaba el brillante plan con la reelección del presidente deportista.
El golpe maestro se compuso de dos pilares fundamentales: la
modificación del plan educativo, y la desarticulación del vapuleado y desacreditado ejército.
La educación pasó a un octavo plano, el plan se
vió severamente recortado, las exigencias desaparecieron, y nos impusieron un sistema educativo basado en el modelo norteamericano. Curioso, ¿no?.
Las relaciones para ese entonces con el
país del norte eran increíblemente amistosas. Los prestamos del
FMI llegaban semanalmente al
país. ¿Bondad?. No.
Definitivamente no.
El servicio militar obligatorio se derogó. Y se procedió concienzudamente al
desmembramiento del para entonces residual ejército. Ventas de armas y explosiones de fábricas militares fueron los ardides para terminar de destruir a la fuerza armada nacional.
Como agregado, tenemos que contar con que la enorme demanda de soja por parte de
EEUU y los precios elevados que están pagando, no son
accidentales. Es un inteligente plan de esterilización de los suelos fértiles. Patrimonio
invaluable que ya ahora estamos viendo amenazado. ¿Saben quien es el productor mayor de fertilizantes,
coadyuvantes, granos modificados y
plaguicidas para el
agro?. Si.
Monsanto. Capital Norteamericano.
Si hacemos recuento, tenemos
privatizados los recursos mineros, la energía, el petróleo, las
comunicaciones, los transportes, la industria en general, la educación y la salud. Hasta la moneda nacional se compra en china y la calcográfica
Ciccone imprimió durante
décadas los
DNI y los billetes. Y agreguemos los campos fértiles de los cuales nos
enorgullecíamos ante el mundo.
Estamos en el nuevo milenio, y los
países latinoamericanos están
armándose para la guerra. Venezuela se alía con Rusia y no por capricho. Saben que
Johnny va a ir por su petróleo. Brasil está
armándose para proteger la ultima reserva maderera del cono sur.
Colombia, Ecuador, Chile... todos están
preparándose para los tiempos que vendrán, donde el agua potable será el patrimonio mas preciado.
Días atrás, nos enteramos de casualidad aquellos que leemos el diario completo, que Inglaterra envió en secreto aviones caza de última
generación a las islas
Malvinas. Dicen que es un entrenamiento.
Otra noticia aislada decía que Brasil descubrió un enorme yacimiento petrolífero en su plataforma submarina.
Son pequeños datos, piezas de un rompecabezas que a nadie parece importarle.
El conflicto mundial esta vez va a ser en el patio de casa, y nosotros, todavía estamos en el
living, viendo a que
gatito expulsan de los programas de la
tele.
Allá por el 1800, el continente estaba atado de manos, pero tenía sueños, sed de libertad, ganas de convertirse en algo mas que un puñado de paisanos gobernados por virreyes.
los líderes de entonces se agruparon, se organizaron, y cortaron las sogas que los tenían cautivos. Amasaron un sueño de independencia y progreso. Ninguna fuerza realista, ninguna batalla perdida, iba a desanimarlos. Sabían lo que querían.
Doscientos años despues, preparándonos para festejar el bicentenario (que por cierto debería ser el 9 de Julio de 2016 y no el 25 de mayo de 2010), nos dicen que aun somos libres, soberanos y que tenemos un futuro promisorio. Nuestros líderes se pelean constantemente entre sí.
Importa mas el color político que el pueblo, importa mas el "cuanto" que el "beneficiarnos todos".
Y entonces bajamos la mirada, y nos damos cuenta que ahora, despues de todo este tiempo, el sueño de libertad se convirtió en pesadilla, y sentimos la misma sensación de calma que llega antes de la tormenta. Y en esta pesadilla estamos completamente solos y con las manos atadas a los pies.